Dibuja tu propio mapa y haz que suceda.

Naces cuando estás a punto de morir

La rutina, una especie de muerte lenta y silenciosa, te acompaña a todos lados como una sombra, apenas te das cuenta que ciclas y reciclas días, semanas y meses enteros, pero en suma te sientes cómodo. No te encuentras ni bien, ni mal. Todo es normal. Incluso, crees estar preparado para lo imprevisto. Tienes algunos pequeños éxitos que contar y listo. Lo mejor está por venir, no es necesario apresurar.

Una vocecita interna te recuerda algo. Un pendiente. Sabes perfectamente que no has comenzado el Gran Proyecto de tu Vida. Ese que vislumbras en un horizonte lejano. Eso que sabes que sólo tú puedes llevar a cabo, que es la esencia misma de tu pasión. Bueno, lo será cuando comience, cuando se lleve a cabo, cuando se pueda, mientras tanto, veamos otro capítulo de esa serie buenísima en Netflix.

Te auto-justificas: Hoy no comenzaré el Gran Proyecto de mi Vida. No he reunido los ahorros suficientes. No he encontrado socios. Para qué buscarme riesgos ahora. Todo podría acabar mal. Vendrán tiempos mejores, cuando me sienta completamente seguro lo haré. Hoy no, otro día será.

Justo en esa posición estaban algunos, cuando un suceso fatalmente extraordinario los levantó de golpe de su estado de comodidad. La muerte de un ser querido, un accidente, un fuerte reclamo, un robo a mano armada. Un suceso así los obligó a poner manos a la obra.

El beso de la muerte.

En la mitad del Siglo XIX, en sus años de juventud y ya con cierto reconocimiento como artista, el grandioso escritor Fedor Dostoyevsky fue arrestado y condenado a muerte, acusado de conspiración y conducta subversiva. El día programado para la ejecución y minutos antes de ser fusilado, Fedor fue indultado repentinamente mediante la conmutación de la sentencia, otorgada por el Zar Nicolás I de Rusia.

Aunque tuvo que purgar una pena de trabajos forzados por 4 años, Fedor comprendió de golpe que había recibido algo más que una nueva oportunidad. Mejor aún, recibió la Gran Oportunidad de su Vida, la oportunidad de renacer, de comenzar de cero apreciando cada segundo, cada día, cada suceso por insignificante que fuera y entonces sí, como nunca antes lo había hecho, se dedicó con verdadera pasión y entrega a desplegar su pasión por escribir. Durante los años siguientes obsequió al mundo sus obras “Crimen y Castigo”, “Demonios”, “Los Hermanos Karamazov” y otras no menos extraordinarias. No paró de crear y escribir hasta su muerte.

Por otro lado, al comenzar el Siglo XXI, el ex-narcotraficante e incipiente rapero Curtis James Jackson III de los barrios bajos de Nueva York, al participar en un incidente violento recibió el impacto de 9 balas, una de las cuales pudo ser mortal. No lo fue porque la bala chocó contra una moneda de 50 centavos que él tenía en el bolsillo de la camisa. De ahí surgió su apodo 50 Cent y más importante, comenzó la vida intensa, productiva y exitosa de un músico que figura entre los 10 mejores de la década del 2000. Años después del suceso, 50 Cent declaraba: “Después de que me dispararon nueve veces a corta distancia y no morí, comencé a pensar que debía tener un propósito en la vida”.

¿Es necesario estar a punto de morir para que explote nuestro potencial? ¿Es necesario ver a la muerte de frente para por fin entender que tenemos un propósito en la vida, algo que es más grande que nuestra comodidad, nuestro ego, nuestro conformismo? La respuesta es: Sí, sí que es necesario estar frente a la muerte, aunque sea de manera simbólica, para dar El Primer Gran Paso hacia un camino de éxitos y satisfacciones.

La muerte simbólica puede venir de un auto-reclamo por haber dejado pasar tantos años sin entrar en acción, quizá una mirada en el espejo que nos hace conscientes del paso implacable del tiempo, puede ser un momento de vergüenza al ver triunfar a todos alrededor, todos menos tú. Ver de frente al fracaso puede ser igual de impactante que ver a la Muerte. No hablemos del fracaso económico o social. Es el fracaso de no emprender aquello para lo que fuiste hecho, esa es la razón por la que estás en el planeta Tierra y sin embargo, por tanto tiempo lo has postergado.

Escucha tu voz interna, atiéndela, sé valiente, toma los riesgos necesarios, prepárate para una secuencia de fracasos, sinsabores, trabas, críticas, burlas y sobre todo, prepárate para tener Éxito porque ese es el único Gran Resultado que te puedes permitir.

Comienza de inmediato, los mejores años están por venir ¡Triunfa o muere!.

EXEIT, Guadalajara, México.

Exeit
About the author

Alborotador constructivo, promotor de empresas sociales rentables, generando disrupción con proyectos sociales.

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